viernes, 12 de abril de 2013

S.P.A. (Siempre Pasa Algo) - II Parte

Para variar hay cola y cantando a gritos hacemos presión para que salgan las de segundo y Carmen, la encargada de la cocina, con su voz gastada de tanto fumar, nos consigue echar del comedor y, satisfecha, se da la vuelta y después cierra la puerta. Callandito y cargada con la tarteras de la “Elenas”, Teté, “Livus”, “Chito”, “Jack”, y “Dobby” me meto dentro y voy metiendo la comida de las ocho en los microondas.
Mientras espero le pido a una niña unas cerezas y…
- ¡Cecilia! Sal del comedor ahora mismo, ¿acaso no te acabo de echar? -Me dice una pera voz cerca de la oreja.
- Sí Carmen, ya me iba.
Salgo al pasillo triunfante sin las tarteras entre los vivas de las “Elenas”, y al rato, con la comida ya caliente nos sentamos en la mesa del centro para poder coger más pan. Como cada día “Chito” le pone pucheritos a “Dobby” que sonriendo le saca el plato ardiente del micro porque, curiosamente nunca se quema las manos. “Livus” nos cuenta entre onomatopeyas las últimas novedades pero en nada nos tenemos que ir porque nos echan las de cuarto.

El rato que nos queda antes de que empiecen las clases, nos vamos al baño, y allí me quito el jersey. Entonces aparece Pilar, la profe de física y química, y nos echa al recreo, pero como está prohibido tomar el sol, nos vamos a escondernos por separado. Antes de que se dé cuenta me voy con “Dobby” escaleras arriba al laboratorio, y allí liberamos la tensión riendo a carcajadas víctimas de un pavo tremendo.

De vuelta a clase, otra vez con Marité, me dispongo a sacar el libro de la taquilla donde veo una foto de la peli “Buscando a Nemo”. Marité comienza a explicar la importancia de la geografía (un tema nuevo) y aprovechando, me inclino hacia “Dobby”, que está a mi lado:
- ¿Sabes donde vive Nemo? –Maritó, que también se sienta su lado, me ha oído y suelta una inaudible risita nerviosa.
- ¡¡Qué!!
- ¡Que si sabes donde vive Nemo!
“Dobby”, alucinada, va a los mapas del final del libro y me dice “por aquí” señalando a Australia. Marité mira primero a María, y después a nosotras dos, y pregunta:
- ¿Qué ocurre por ahí? -¡Maldición! Esta mujer se entera de todo- Tal vez sería conveniente que compartieras tus conocimientos con toda la clase.
“Dobby”, roja de vergüenza, dice que yo le he preguntado una cosa, y yo se lo tengo que decir.
- Le he preguntado que donde vive Nemo… -Sus ojos se abren como platos.
- Muy bien, para el lunes tenéis que buscarme exactamente donde vive Nemo, y si no lo hacéis, tenéis un cero las dos.
Se reanuda la clase tras casi diez minutos de risas y yo, todavía roja acabo mis ovejas.
¿Cuándo acabara la clase? Pensando en tonterías e inconscientemente me coloco el boli en equilibrio sobre la montura de las gafas.
- Cecilia hija, ¿se puede saber qué haces con el boli en la cara? -Me apresuro a quitármelo- No, no te lo quites, -dice aguantándose la risa- pero como se te caiga, tienes un cero.
Mientras la clase estalla de nuevo en risotadas intento que o se me caiga, pero al acercar la mano se me cae el dichoso “BIC” de las patillas.
- ¡Enhorabuena! Tienes un cero –Dice sumándose al creciente murmullo de voces y risas.
Cuando acaba la clase, aparece Pilar en la puerta con mi jersey en la mano y al dármelo descubre mi apaño matutino con la camiseta, ante lo cual Marité sale de clase a carcajada limpia, tapándose la boca con la mano y la cara con sus rizos.

¡Gracias a Dios que hoy es viernes y acabamos el colegio una hora antes!

lunes, 8 de abril de 2013

S.P.A. (Siempre Pasa Algo) - I Parte

Ha sonado el despertador pero no me apetece levantarme tan temprano, ¿no es ya fin de semana? Mis hermanas ya están en la cola de la ducha, ¡que pesadas! anda que no son raras... para un día que tienen para dormir y ya se ponen a correr...
- ¡Ceci! te he dicho mil veces que te levantes, ¿es que no me oyes? hace ya un buen rato que sonó el despertador -Me dice Teresa. Pero me da igual, la ignoro y me hago la dormida: yo quiero dormir un rato más. Se acerca y me mira (no se cree que este dormida), y me pregunta con retintín- ¿Qué pasa, no te apetece ir al cole?

¡Horror! Es verdad, ¡aún es viernes!, ¿es que no se acaba nunca la semana? Me levanto de la cama derrapando y busco la falda del uniforme abandonada en algún rincón de la habitación el día anterior.
¡Mamá! ¿Sabes donde están mis calcetines?
¡Donde los hayas dejado! ¡Haz el favor de darte prisa!
- Menuda ayuda -Me lamento. Odio que me diga eso.-  Mamá, no están, no voy al cole.
- Cógele un par a Cons.
- ¿Y el polo?
- Pues si no lo echaste ayer a lavar, están sucios, pide uno a tus hermanas.
- Yo tengo uno… Mira a ver si cabes dentro. -Me dice la pequeña.
- Ja, ja -Le digo de malo modos, y se lo quito de las manos.

Me lo pongo, pero me queda muy corto, voy con la tripa al aire. Solución de emergencia: me pongo encima una camiseta y listo. Como no, se oye el “vámonos” de mama, ¡y yo no me he hecho la mochila! Corriendo lo meto todo, sin pensar, y me voy. Como cada día comienza la ruta que nos coloca a los cinco hermanos a nuestro cole correspondiente (Los tres mayores van en el otro coche a la facultad).

Otra vez llego tarde, y la de mates me saluda con cara de malas pulgas y me dice “a ver si algún día llegamos pronto”… ¡que se venga a mi casa algún día! La clase había comenzado hacía 10 minutos y… ¡con examen! Por supuesto, no he estudiado nada.

A segunda hora tenemos Lengua… La pobre Rosa, ¡es tan buena! Después del juego de “la paella” de ayer y todavía viene, nos sonríe y dice:
- Tengo una sorpresa. Para que nos quede bien grabado en la mente lo que es un cuento y lo que es una narración, vamos a ver la película de “Shrek” y luego me haréis una pequeña narración especificando las características de los cuentos populares y nombraréis los que vienen especificados en ella. Me lo entregaréis al día siguiente de haberla visto, y atención Cecilia, a mano y en la hora de clase, antes de empezar con la literatura del siglo XV.
Cojo mi silla y me instalo al lado del cañón corriendo para que no me quiten el sitio, que si no, tendré que sacar la gafas que, además están sucias.

¡El timbre! Es decir: ¡RECREO! Voy en busca de la “Elenas” y nos vamos a la puerta de las de primero para gorronear algo de comer (hoy no he desayunado). Al salir al patio una masa de pelo gigante nos pasa por delante: Frodo, el perro del colegio. Todas las enanas se echan para atrás muertas de miedo, ¡Serán tontas!
Nos metemos todas en el callejón, donde no nos ven las profesoras y donde nos alcanza un débil rayo de sol que aun sin fuerza procura calentarnos las rodillas mientras “Dobby” nos cuenta sus, por decirlo de alguna manera, amores imposibles.

De vuelta a clase llega Marité y nos cuenta de los mandamientos, ¡Lo mismo de todos los años! Me pongo a dibujar ovejitas en un trozo de papel. Detrás de mí, “Dobby” le está haciendo un dibujo a Adri, unas vacas monísimas para que las ponga en su carpeta, pero claro, Marité la pilla, y le confisca la obra de arte. Según transcurre la clase se va dando cuenta de que la mitad de la misma no se los sabe…
…y se supone que este año os confirmáis. Por favor, que levante la mano la que se los sepa, y un cero a la que no.
Entonces, yo me pongo de pie sin vaciar y sin levantar la vista de mi oveja. De repente toda la clase estalla en carcajadas. Miro a mi alrededor y veo a toda la clase sentada, Mar con la mano levantada, muy seria, y Marité roja como un tomate, agarrada a la mesa y con la otra mano tapándose la boca. Rápidamente me siento, escondo las ovejas, y me río también de lo absurdo de la situación.

Después tenemos tecnología, toca ordenadores. Busco a Teté con la mirada y nos ponemos juntas. De repente Maica nos Mira y dice:
Cecilia, creo haberte castigado para lo que queda de curso lejos de la señorita Muñoz, ponte conmigo aquí delante.
Menos mal que las “Elenas” no están por la labor y desenchufan la pantalla. Consecuencia: Rosa, la otra profesora, se pasa toda la hora intentando averiguar que le ocurre al ordenador, y por supuesto, acabo haciendo pareja con Teresa.
Al finalizar la clase se lamenta de que “tendré que volver a llamar al técnico, aunque luego siempre dice que no les pasa nada…” Con disimulo, y para su asombro Elena Gómez pasa por detrás y coloca el cable, resolviéndose así todo el problema. Yo le paso el disco con el trabajo terminado (gracias a Teté) y juntas bajamos a comer.