Para variar hay cola y cantando a gritos hacemos
presión para que salgan las de segundo y Carmen, la encargada de la cocina, con
su voz gastada de tanto fumar, nos consigue echar del comedor y, satisfecha, se
da la vuelta y después cierra la puerta. Callandito y cargada con la tarteras
de la “Elenas”, Teté, “Livus”, “Chito”, “Jack”, y “Dobby” me meto dentro y voy
metiendo la comida de las ocho en los microondas.
Mientras espero le pido a una niña unas cerezas
y…
- ¡Cecilia! Sal del comedor ahora mismo, ¿acaso
no te acabo de echar? -Me dice una pera voz cerca de la oreja.
- Sí Carmen, ya me iba.
Salgo al pasillo triunfante sin las tarteras
entre los vivas de las “Elenas”, y al rato, con la comida ya caliente nos
sentamos en la mesa del centro para poder coger más pan. Como cada día “Chito”
le pone pucheritos a “Dobby” que sonriendo le saca el plato ardiente del micro
porque, curiosamente nunca se quema las manos. “Livus” nos cuenta entre
onomatopeyas las últimas novedades pero en nada nos tenemos que ir porque nos
echan las de cuarto.
El rato que nos queda antes de que empiecen las
clases, nos vamos al baño, y allí me quito el jersey. Entonces aparece Pilar,
la profe de física y química, y nos echa al recreo, pero como está
prohibido tomar el sol, nos vamos a escondernos por separado. Antes de que se
dé cuenta me voy con “Dobby” escaleras arriba al laboratorio, y allí liberamos
la tensión riendo a carcajadas víctimas de un pavo tremendo.
De vuelta a clase, otra vez con Marité, me
dispongo a sacar el libro de la taquilla donde veo una foto de la peli
“Buscando a Nemo”. Marité comienza a explicar la importancia de la geografía
(un tema nuevo) y aprovechando, me inclino hacia “Dobby”, que está a mi lado:
- ¿Sabes donde vive Nemo? –Maritó, que también
se sienta su lado, me ha oído y suelta una inaudible risita nerviosa.
- ¡¡Qué!!
- ¡Que si sabes donde vive Nemo!
“Dobby”, alucinada, va a los mapas del final del
libro y me dice “por aquí” señalando a Australia. Marité mira primero a María,
y después a nosotras dos, y pregunta:
- ¿Qué ocurre por ahí? -¡Maldición! Esta mujer
se entera de todo- Tal vez sería conveniente que compartieras tus conocimientos
con toda la clase.
“Dobby”, roja de vergüenza, dice que yo le he
preguntado una cosa, y yo se lo tengo que decir.
- Le he preguntado que donde vive Nemo… -Sus
ojos se abren como platos.
- Muy bien, para el lunes tenéis que buscarme
exactamente donde vive Nemo, y si no lo hacéis, tenéis un cero las dos.
Se reanuda la clase tras casi diez minutos de
risas y yo, todavía roja acabo mis ovejas.
¿Cuándo acabara la clase? Pensando en tonterías
e inconscientemente me coloco el boli en equilibrio sobre la montura de las
gafas.
- Cecilia hija, ¿se puede saber qué haces con el
boli en la cara? -Me apresuro a quitármelo- No, no te lo quites, -dice aguantándose
la risa- pero como se te caiga, tienes un cero.
Mientras la clase estalla de nuevo en risotadas
intento que o se me caiga, pero al acercar la mano se me cae el dichoso “BIC”
de las patillas.
- ¡Enhorabuena! Tienes un cero –Dice sumándose
al creciente murmullo de voces y risas.
Cuando acaba la clase, aparece Pilar en la
puerta con mi jersey en la mano y al dármelo descubre mi apaño matutino con la
camiseta, ante lo cual Marité sale de clase a carcajada limpia, tapándose la
boca con la mano y la cara con sus rizos.
¡Gracias a Dios que hoy es viernes y acabamos el
colegio una hora antes!