Está el cielo de un azul claro y aterciopelado, salpicado con minúsculas pelusillas blancas irregularmente distribuidas.
El río, viste hoy como un espejo, ribeteado de los incondicionales chopos, aun sin fuerzas, muchos desnudos, pocos comenzando a verdear.
Allá, no muy lejos, entre los peñascos se asoma tímido el ganado, que descansa la tarde tomando el sol, una veces tumbado, otras rumiando, luciendo sus pelajes, contrastando, en la pradera.
El aire huele a romero, a tomillo, a césped y hierbas transpirando.
Y yo siento el calor que me llena, hacia dentro, muy despacio, pero fuerte, potente, prometiendo quedarse y llenarme de energía.
Las montañas, cubiertas de musgo, se alzan al fondo coronadas de nieve, y a sus pies, pequeñitos, varios pueblos, silenciosos, relucientes, blancos y anaranjados, viejos, y bien lavados.
¡Si pudieras venir, y ver esto!
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| colaboración de L.M. S. M. |

Me encanta como escribes guapa.
ResponderEliminarMe recomiendas ir a castilla la vieja entonces? Si quieres puedes ser mi guia turistica ;)
¡Por supuesto que lo recomiendo! Una tierra preciosa, merece la pena ir y descubrirla, ¡no tiene desperdicio!
EliminarYo encantada de hacer el tour, aunque aun tengo mucho que descubrir yo también. =)
Por qué ciudad quieres que empecemos? Mañana mismo te llevo
Eliminar¡Espero la llamada!
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